Mi Historia
Recuerdo mi infancia en el capo de mis abuelos, dias felices, como todo niño solo pensábamos en jugar, pero también era jugar trabajando, porque colaboramos en el cuidado de animales de granja. Teníamos todo lo que la naturaleza nos daba a nuestra disposición para imaginar, inventar, transformar una cosa en otra en el arte de jugar, eran mis hermanos los compinches de esos días… pasaron los años, a los 11, niña aun, me enviaron a la ciudad para ir a la escuela, un tiempo después vinieron mis padres, y fue aquí en esta ciudad de san Luis, donde transcurrió mi adolescencia, ciudad que me atrajo por sus cosas, pero sin dejar de recordar aquel paisaje de mi niñez. Mis tiempos trascurrieron de otra manera, trabaje en negocio, en una fabrica luego, cuando cumplí los 20 años me case, con Amado, me dedique desde ese entonces a una de las profesiones mas ricas por sus tareas y sus recompensas, la de ama de casa.
La casa necesito ampliarse cada vez mas, porque llegaron las hijos, fueron cinco, que los criamos y educamos en un clima de familia, con respeto, unión, con valores, todos ellos tuvieron sus estudios. hoy trabajando una como docente, otro como empleado universitario, otra es contadora, otro de ellos administra una inmobiliaria, y la menor es abogada.
La casa necesito ampliarse cada vez mas, porque llegaron las hijos, fueron cinco, que los criamos y educamos en un clima de familia, con respeto, unión, con valores, todos ellos tuvieron sus estudios. hoy trabajando una como docente, otro como empleado universitario, otra es contadora, otro de ellos administra una inmobiliaria, y la menor es abogada.
Pero la mejor satisfacción, es poder decir que me han dados cinco hermosos nietos en total, ellos son: Lucas, Florencia, valentina, agustina, Joaquín. A los que me gusta regalonearlos, ayudarlos como abuela, con mas tiempo y comprensión. Siento de ellos un verdadero cariño, en sus palabras, acciones, y presencia, cuando he estado enferma, cuando es el día de la madre, cuando es mi cumpleaños, para las fiestas de navidad, o de fin de año. Aunque, si a veces cuesta todo estar juntos, dado que tengo dos de mis hijas en Córdoba. Pero no dejamos de estar en contacto, ya sea por teléfono. Cuando se puede estamos todos, son los domingos al almuerzo y la mesa es hermosamente extensa.
De mis nietos, me detengo en Maria Valentina, que es hipo-acusica, y gano un lugarcito muy importante en mi corazón, y le hice estos versos, un día que como me pasa a veces me inspiro y escribió, pero cosas simples del corazón. Estos son los versos que le escribí cuando cumplió tres años, hoy tiene ocho.
Etiquetas: Memorias
