viernes 1 de febrero de 2008
Curriculum de mi Vida
Soy Angélica Maldonado tengo 69 años son muchos, pero también son muchos los deseos de aprender.
Creía que la computación, esta herramienta de la tecnología estaba lejos, su lenguaje, su manejo no llegaba a mi alcance. ¡Que equivocada estoy!
Para aprender no hay edad, si hay deseos de aprender.
En este momento estoy escribiendo sobre una inquietud que siempre he tenido desde mi niñez, mi padre me encamino en los primeros pasos, es el amor a la lectura hacer gustar a los niños, desde pequeños para que puedan descubrir el universo que encierran los libros. ¿Como iniciarlos? Cantando O inventando cuentos. En la familia: papas, mama, abuelos, hermanos mayores y en la escuela, las maestras.
Esos minutos compartidos quedan grabados en el alma de los niños.
No regalen golosinas, obsequien libros: para pintar, armar, dibujar, recortar, y leer.
El bajo rendimiento en la educación que existe hoy, es por la falta de lectura, tan necesaria para la comprensión de textos, consignas, redacción, dicción y ortografía. Es la llave que abre las puertas a las otras materias.
Los libros, dicen algunos, cuestan mucho dinero, pero hay bibliotecas: en los barrios, las escuelas, en algunas parroquias. Deben acercarse a ellas.
Hace un tiempo, leía un articulo sobre la importancia de la lectura donde ponía como ejemplo a una madre que quedo sola con dos hijos pequeños; ella tenia poco instrucción. Trabaja en tres casas para mantener a sus hijos.
Su casa era ordenada y nunca falto alimento para llevar la mesa.
Sus hijos concurrían regularmente a la escuela pero no eran buenos alumnos. Pasaban muchas horas frente al televisor. Pero un día su mama les cambio la vida para siempre. Apago el televisor, con prohibición de encenderlo y el detonante fueron las malas notas.
En su sencillez y humildad pero con una gran inteligencia, se había fijado en algo que había en todas las elegantes casas donde hacia las limpiezas: libros.
Entonces una día llegó a su casa y les anunció: “desde ahora me voy a ocupar para que sean alguien en la vida.”
Debían de hoy en adelante leer los libros por semanas y entregarle un resumen de cada uno.
A pesar de las protestas todos los días los acompañaba la biblioteca.
Poco a poco fueron tomándole apego y cariño a la lectura. Fueron descubriendo en los libros un mundo maravilloso y desconocido, y también mejoraron el rendimiento escolar.
Años después descubrieron que su mama era casi analfabeta y aquellos resúmenes no podía leerlos ni comprenderlos.
Hoy una de aquellos hijos es ingeniero y el otro neurocirujano infantil.
Estos conocimientos los encontraron en la gran voluntad de su madre y sobre todo en aquellos a la biblioteca.
Este articulo se llama:”paginas que nos cambiaron la vida”.
Me pregunto pro que no pueden hacerlo otros niños. Son las familias las que deben encaminar a sus hijos en descubrir en los libros historias, fantasías, vida de animales, plantas y muchas cosas más. Que lean mucho, así mejorar su vida.¡¡adelante a leer!!
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