Sunday, August 17, 2008

MAESTRITA RURAL

Nombre y apellido: Emilse Teresita Chaher.-
Domicilio: Catamarca 2080 Bº AMPPYA.-
Localidad: San Luis.-
Estado Civil: casada, con Nicolás.-
Hijos: tres mujeres, que cumplieron el objetivo de mi vida.-
Nietos: cuatro soles y Paulita en camino.-
Lugar de Origen: Villa Ocampo, provincia de Santa Fe.-
Madre: Maria Elena en sus 89 años aún le reza a La Virgen por vida y salud.
Hermanos: Cuatro incondicionales.-


VIVENCIAS DE UNA MAESTRITA RURAL

Comencé a trabajar como MAESTRA RURAL en el medio de los cañaverales santafecinos, la escuela estaba ubicada en el paraje LA ISLETA, a orillas de un camino que conduce al puerto Ocampo. Cruzando el río Paraná se ubica la ciudad de Bella Vista prov. de Corrientes, circundaba la ha. de la escuela sembradíos de caña de azúcar, y los alumnos eran hijos de colonos o de cosecheros que debían ayudar a cosechar a sus padres.

Los colonos eran en su mayoría de origen italianos, gente muy católicas, sé preocupaban mucho por la educación de sus hijos y la palabra del maestro eran palabras mayor.
La directora se abocaba mucho a su tarea educativa, se trabajaba mucho con la Asociación Cooperadora en las fiestas patrias se convocaba a toda la comunidad, porque había campeonatos de fútbol, carreras cuadreras, rifas, donde los docentes participábamos toda la jornada, hasta hacíamos obras de teatro participé en dos LAS DE BARRANCO y M’ HIJO EL DOTOR ambas de Florencio Sánchez, los artistas éramos los docentes, ex - alumnos o gentes de la cooperadora, a fin de año se presentaba la obra para deleite de toda la comunidad escolar y vecinos del lugar.

No podíamos faltar a clase y en esa zona lluviosa se formaba un barro muy pantanoso por el tipo de suelo hasta imposible para los carros o sulkys que eran tirados por caballos, así que nosotras con botas de gomas cañas altas, pilotos paraguas, portafolio y comida partíamos caminando por las vías del tren. Partíamos el grupito de maestras alrededor de las 6 hs de la mañana para estar paraditas en el patio de la escuela antes de las 8hs.
Cierta vez mi madre consiguió un sulky y caballo para solucionar estos viajes, el chofer y cuidador del animal estaba a cargo de un antiguo peón de casa, pero tenía una particularidad, le gustaba mucho tomar vino. Todos los días salíamos a las 12hs para estar puntual en la escuela, pero él pasaba las horas de clase en un boliche al lado de una balanza, para pesar los fardos de caña antes de partir al ingenio, y entre chistes y comentarios todos le pagaban una vuelta de vino, al final acomodaba los arneses del sulky ayudado por algunos de los cañeros y pasaba a buscarme ya dormido sobre el vehículo, pero el caballo sabía donde ir y paraba frente a la escuela, yo subía y partíamos al pueblo, pero resulta que una vez parece que nadie lo ayudó a atar el caballo y venía con las cinchas flojas, a la entrada del pueblo el pescante cae y nosotros de cabeza sobre el animal, por suerte nada nos pasó pero las varas del sulky se rompieron y no pasó de un gran susto.

Luego me tocó trabajar en pleno campos de algodón en el oeste chaqueño, muy cerca de Monte Quemado prov. de Santiago del Estero, el lugar se llama Pampa Bolsa, la localidad mas cercana Pampa del Infierno, la ha. del terreno de la escuela estaba rodeado por montes espesos y campos de algodón.

El edificio escolar era una sólida construcción de dos aulas con techos de fibrocemento acalonado, los wc afuera, un pozo de balde para proveernos de aguaron una profundidad de 20 a 30 m debíamos tener fuerzas para elevar el balde con agua. Con beneficios que apoyaba la cooperadora pudimos construir una galería para que puedan jugar los niños cuando llovía o cuando hacía 50º a la sombra.

Los alumnos hijos de colonos y cosecheros, estos gringos en su mayoría venían de Rusia o de Ucrania, provenían de un lugar muy frío y estas zonas de mucho calor, gente muy guapa tan distinta al santiagueño, desmontaban los montes el padre y madre también para sembrar el oro blanco, se ayudaban hacer sus viviendas sobre todo el techo que era de palos y tierra apisonada, muy fresca en el verano riguroso del Chaco.
Los ucranianos gente muy católica edificaron una hermosa capilla en honor a San Antonio, en el medio del monte a 2 km de la escuela, pero cerca de la familia que la construyó, pero cuando ellos se trasladaron a la ciudad porque sus hijos querían estudiar me tocó a mi hacerme cargo de la capillita, que para el día de su santo venían gente de muchos lugares a pasar el día, entonces con los alumnos cortábamos los yuyos limpiábamos pintábamos porque los niños de la escuela tomaban su Primera Comunión también había bautismos y hasta casamientos, venía el cura del pueblo, pero tampoco faltaba los bailes, conjuntos de chamamé, hasta que comenzaban las peleas entre borrachos y sacaban sus cuchillos para demostrar así el mas guapo.

Por motivos de salud mi esposo no soportaba el clima chaqueño y se hacía imprescindible volver a su San Luis, clima seco para su asma. Estuve en varias escuelas rurales rodeadas de sierras como una donde muy cerca estaban unas grutas con dibujos realizados por los indios, una verdadera creación del arte rupestre, lugar muy visitado que se llama Los Quebrachos en el dpto. Chacabuco.

Pero lo que más recuerdo y me emociona fue cuando estuve en la escuelita de El Sifón, cerca de Concarán sobre el viejo camino a Tilisarao.
Antiguamente estaba ubicada a orillas del río Conlara, allí en la casa de un vecino se dejaba el vehículo porque luego había que cruzar el roí, un alambrado y allí estaba el rancho con dos aulas semiderrumbadas, en la pared había un fogón, dónde hacíamos el mate cosido, por la mañana el patio estaba lleno de huecos porque de noche allí reinaban las vizcachas, luego con los niños mas grandes rellenábamos para que los mas chicos no metieran los pies en ellos.
Mástil no teníamos en un palo colocábamos la bandera.

Recuerdo una anécdota graciosa para el que vio pero vergonzante para quien la padeció, solo una vez llegó una Inspectora de San Luis, por supuesto acompañada por su esposo, como pudo cruzó el río, el alambrado y como el techo era muy bajo y de paja, una rama rozó su cabeza y la peluca quedó colgada balanceándose, como hacíamos callar la risa de los niños, esta visita tan especial se convirtió en algo grotesco, de inmediato con la ayuda de su esposo la peluca volvió a su lugar.

No duré mucho en ese rancho, estaba de gobernador de la prov. don Elías Adre oriundo de Concarán, los fines de semana descansaba en su pueblo y los domingos por la tarde daba audiencias, hombre que amaba su gente y se sorprendió que aun estuvieran dando clase en ese rancho donde su cuñada también lo fue.
Al día siguiente lunes por la tarde estaciono frente a mi casa un camión de Arquitectura para iniciar de inmediato la construcción de la nueva escuela en un terreno sobre la ruta.
Al poco tiempo nos trasladamos con los 15 niños, teníamos patio de pórland cisterna cocina, dirección y dos aulas.-

Así dábamos clases los maestros rurales, pues sentíamos verdadera vocación por enseñar a los niños que no podían concurrir a escuelas de los pueblos, ellos se brindaban a nosotros pues sus padres nos trataban como si fuéramos familias nosotros hacíamos el papel de psicólogos parientes hasta de enfermeros, el maestro era el nexo con la ciudad tan distantes para ellos.

AGRADECIMIENTOS

Al Banco Superville por la oportunidad que nos da a personas de la Tercera Edad poder entrar en el mundo de la Informática.
A la Rectora de La Universidad de La Punta por cedernos las aulas y computadoras en un ambiente calido y tranquilo.
A los profesores, Jesús García y los adjuntos Emmanuel y Eduardo por la dedicación y paciencia a fin de que nosotros podamos aprender esta dura tarea de manejar la cibernética.-
Abuela en Red: Emilse Teresita Chaher.-