Monday, August 11, 2008

vivenciasyrecuerdos

Vivencias y recuerdos de una alumna cursante del tercer grupo “Abuelos en red”, auspiciado por la Universidad de la Punta y Banco Supervielle.

La concursante de “Abuelos blogeros” Celia Sánchez les narrara:
Hilvanando recuerdos que acuden a mi memoria de aquellos de hace nada mas que seis decenas de años, pero que aun están gravados en mis retinas a prueba de fuego, porque allí transcurrió una pequeña parte de mi infancia.
Hago el recorrido con mi mente de aquel camino, solo una huella que nos llevaba a la escuela primaria de aquel entonces.
Escuela Nacional Nº 281 cuyo nombre resaltaba en un escudo que portaba en su fachada principal; dicha escuela esta ubicada el en Departamento Junín, Provincia de San Luís a 35 Km. de Santa Rosa de Conlara.

Para concurrir a ella cruzábamos dos veces el río, aquel de aguas cristalinas sorteando piedras para evitar mojarse el calzado, transcurría entre subidas y bajadas del camino rodeado de una colorida vegetación, con diversos aromas de diferentes hierbas y flores silvestres; bendito aquel canto inconfundible del picahueso, el chingolo, el zorzal, y el rey del bosque, etc.……………… totalmente identificados porque mi curiosidad iba mas allá de lo imaginado. Todo esto le confería a este lugar un marco espectacular.

Este recorrido diario desde mi casa era aproximadamente 3 Km. y transcurría entre saltos y risas, “juegos de la mancha contagiosa” para ver quien llegaba primero al pie de un precipicio en “La Laguna”. Las primeras flor del aire algunas blancas y otras azuladas con un perfume embriagador, que luego pasarían a adornar y perfumar el salón de clases.
Sin tregua y sin cansancio, sin pausa ni frío………. y muy pronto estábamos izando y diciendo la oración a la bandera blanca y celeste, Dios sea loado, todo esto ocurría nada mas y nada menos en Pizarras de Bajo de Veliz, provincia de San Luís.

En donde se encuentra la famosa y antigua cantera de Piedra de Pizarra (lajas) en campos de propiedad del Seños Celestino Pallero, hermano de mi madre (ya fallecido).
Dicha cantera fue explotada en los primeros tiempos por la empresa de Don José Cartellone (padre), allá por la década del `50.

Fue aquel señor que le dio nacimiento y vida a ese lugar, en los comienzos en la cantera solo se trabajaba con picos y barretas, extrayendo las lajas de diversos colores grises oscuras y verdosas laminadas que luego se convierten en tejas de coberturas para techos o baldosones para pisos.
Posteriormente Cartellone incorpora maquinarias, se abrió un mejor camino y nacimiento de una nueva vida, a la pequeña y humilde población de ese ligar paradisíaco pero desconocido.

Sino fuese por el hallazgo de fósiles de arañas gigantes, helechos y otros insectos bien conservados. Cabe destacar que el primer ejemplar de la araña gigante (pieza única en el mundo) permaneció en manos del propietario del campo, el Señor Palero, allí comienza a tener una singular importancia donde concurren investigadores y científicos y en donde también un científico cordobés solicita en caridad de préstamo del mejor ejemplar para minuciosos estudios y nunca regresa para formar parte de lo que hoy proponen declararlo Monumento Natural Provincial.

No podía finalizar esta síntesis sin mencionar otro elemento para completar este cuadro magnifico un ejemplar único, un Guayacán; árbol originario de África y único en la región (el Árbol de la vida) como le llaman los pobladores de la zona.

En esta larga travesía de la vida vuelvo la mirada hacia atrás y veo que me ha dejado una basta y rica experiencia, con recuerdos llenos de sabiduría, lo que me induce a avanzar incorporando un nuevo estilo de vida, lleno de avances tecnológicos y culturales que me invitan a continuar en la búsqueda de intercambio de conocimientos experiencias, ya con mis 68 años de vida y es así que me incorporo al desafío de hacer este curso de computación el la Universidad de la Punta que lo considero sumamente importante porque nos ofrece la oportunidad de estar integrados a la institución a la cual estoy inmensamente agradecida a las autoridades del Gobierno de la Provincia al facilitar las instalaciones equipadas con computadoras de la Universidad de la Punta, también a la empresa Banco Supervielle que colaboraron los gastos que demanda este curso.

También un sincero reconocimiento al profesor que dicto el curso el Señor Jesús García y sus colaboradores Eduardo Carrizo y Emanuel Cano y también a los conductores de los transportes que con mucho cuidado y respeto nos llevan desde San Luís hasta la Universidad de la Punta.
Abuela en Red: Celia Sánchez